Camilo Ortega (Zarvo), Iquique-Chile, 1985.
Los misterios en el trabajo de Camilo Ortega devienen de la fascinación por la inmensidad de su paisaje local, en el desierto de Atacama, vs lo minúsculo del ser humano.
Esto, intenta revivirlo creando espacios y narrativas ficticias acompañadas de diversos procesos plásticos donde utiliza materiales de bajo costo y medios artesanales de uso
popular. Todo esto le significan intensidades vinculadas al juego y la libertad como un compromiso político ante una realidad extremadamente fisurada por los dominios de la
razón.
“Mi relación con el arte tiene lugar con la posibilidad de imaginar mundos, buscando a través de distintas dimensiones, elementos y temas, subvertir el orden de las cosas como una respuesta a las fuerzas hegemónicas. Me interesa descubrir y reconocer la ironía de la
cotidianeidad, los intentos de supervivencia y las fantasías del progreso que acontecen en el territorio que habito y desde donde dialogo genuinamente con el mundo.
Entre lo casero y lo industrial, mis objetivos apuntan a generar disonancias sobre la realidad, provocando contradicciones por medio de imágenes, objetos y acciones que me permitan comunicar simbólicamente el poder como fuerza movilizadora de las historias, y sus múltiples modos de violentar y someter los cuerpos.”